Cooperativas y tierra

Mientras que, según un informe de la ONU, una cuarta parte de la población urbana del mundo vive en asentamientos o campamentos informales, tanto en países en desarrollo como en los más desarrollados, filósofos y psicólogos nos recuerdan que vivimos en la llamada era del hiperindividualismo, tendencia creciente impresa en el ADN de la sociedad moderna desde que el trabajo dejó de ser manual y cooperativo. En este ambiente hiperconectado, pero con altos índices de soledad, aislamiento y desvinculación afectiva, nos hemos visto obligados, ricos y pobres, a encerrarnos en nuestras casas debido al confinamiento por la pandemia de la COVID-19. Este encierro, ha sido algo inusitado en la historia por ser de carácter mundial y prolongado en el tiempo. Terminado el mismo, los expertos dicen que ha traído un auge del individualismo y que no ha hecho más que mostrarnos lo mejor y lo peor de este mundo en el que vivimos, tal cual hace una guerra. Al finalizar el obligado encierro, son muchos los que han empezado a buscar vivienda con terraza, jardín o hasta incluso los que se han planteado irse a vivir a zonas rurales. En este contexto, en el que las personas a nuestro lado son vistas como una amenaza y no como un aliado, existe la creencia de que la cooperación y la confianza son la única fórmula posible, cabe por tanto plantearse si hay otras fórmulas de habitar, menos egoístas, más humanas, solidarias y favorecedoras del intercambio y la fraternidad.

Existen intentos anteriores a la pandemia por cambiar lo presente, como las cooperativas de vivienda, el cohousing, las aldeas rurales, las ecoaldeas… Claro que una cosa es cómo habitar, y otra la manera de darle forma jurídica. A la hora de comprar el suelo, podríamos hablar de un terreno de un solo propietario o familia benefactora, de un terreno colectivo de asociación o corporación, de una cooperativa, o de una asociación de vecinos en propiedades privadas contiguas. Vamos a centrarnos el modelo de las cooperativas. En concreto, apostaremos por las cooperativas en cesión de uso, ya que éstas últimas evitan los modelos especulativos que impiden el acceso a la vivienda.

Las cooperativas en modelo de cesión de uso permiten que el parque disponible de viviendas crezca. Es un modelo muy común en Alemania, Canadá o en países escandinavos. Se distingue de una cooperativa normal, en que la sociedad no se disuelve al entregarse las viviendas. Las viviendas no pueden por tanto alquilarse, ni venderse y se evita la especulación. Se pueden distinguir dos casos, en el primer caso la cooperativa es quien promueve, construye y utiliza. En el segundo, la cooperativa acuerda con un propietario la utilización de un inmueble vacío. Esta alternativa es especialmente interesante de cara a la rehabilitación del patrimonio.

Un poco de historia

La primera cooperativa que se conoce es la cooperativa de los pioneros de Rochdale, en la zona industrial de Inglaterra, en 1844. Esta abarcó el trabajo asociado de producción, consumo y vivienda y, tiene sentido que coincida con la Revolución Industrial, pues da respuesta a la misma.

En Alemania, el concepto de cooperativas de vivienda surge en 1860, sólo entre 1890 y 1915, las cooperativas construyen en Berlín 5000 unidades por año. La idea cooperativista desarrollada por Schulze-Delitzsch y Raiffeisen fue incluida en diciembre de 2014 en la lista nacional del Patrimonio Cultural Inmaterial de Alemania y aprobada por la UNESCO en 2016 como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Según la candidatura presentada, una cooperativa “es una asociación de voluntarios que suministra servicios de índole económica, social o cultural a sus miembros con vistas a mejorar su nivel de vida, resolver problemas comunes y propiciar cambios positivos”. La base que plantean las Wohnungsgenossenschaft o WBG, es que una persona no es inquilina de un departamento sino copropietaria dentro de un conjunto de viviendas. Así que la copropiedad no se refiere al edificio específico sino a la empresa inscrita como cooperativa de vivienda. Este sistema reduce el precio mensual y garantiza el derecho de vivienda de por vida. Para ingresar a la cooperativa o para cambiarse de apartamento, las personas deben anotarse en el registro y esperar a que llegue su turno. En todo el país hay más de 2000 cooperativas de construcción que gestionan más de 2 millones de apartamentos y cuentan con 2,8 millones de socios.

Uno de los países con más trayectoria en el cooperativismo es Uruguay, en el que hasta el 60% de la vivienda que se produce en el país es por medio de cooperativas, con instituciones como la Federación Uruguaya de Cooperativas para la Vivienda por Ayuda Mutua, que se instala en 1968. En este recurso se aporta la mano de obra de las familias que la componen.

Cooperativismo en España

La primera cooperativa que se creó fue una cooperativa de tejedores en Cataluña, en el año 1876. Jurídicamente, en España no se constituye la primera cooperativa de vivienda hasta el 1911. Actualmente, las cooperativas están regidas por la Ley de Cooperativas 27/1999 de 16 de Julio y por la legislación particular de cada Comunidad Autónoma, además de por los propios estatutos de cada cooperativa.

Hoy encontramos distintas propuestas de cohousing o vivienda cooperativa, que es un tipo de comunidad cohesionada por su forma de entender la relación entre lo privado y lo común. En este tipo de comunidad se suele reducir la superficie habitual para invertirla en los espacios comunes. Hay propuestas tanto en el medio urbano como en el rural, algunas con interesantes fomas de agrupamiento, a veces se plantea la intervención en conjuntos de arquitectura tradicional. Con frecuencia se contempla el aspecto de la eficiencia energética y las energías renovables, o de servicios compartidos como atención a domicilio, internet, electricidad… también se suele tener en cuenta el ciclo de vida de los materiales empleados y la sostenibilidad de las construcciones. En Madrid, ya hay algunos de estas iniciativas funcionando, como por ejemplo Entrepatios en Usera, que ha optado por la madera como material constructivo, o el Centro de Mayores Trabensol, que ha utilizado criterios de arquitectura bioclimática y la geotermia como modo de climatización. En estos proyectos se busca además el compromiso y la ayuda mutua, así como recuperar los lazos de vecindad de los que carece cada vez más nuestra sociedad.

Otros ayuntamientos como el de Zaragoza o el de Barcelona, también han comenzado recientemente a dar apoyo a las cooperativas de vivienda en régimen de cesión de uso. En 2018, la Cooperativa La Borda Sccl, en Barcelona, ha construido el edificio de madera más alto de España, el solar, de propiedad municipal, se ha cedido por 75 años a la cooperativa y tiene una calificación máxima verde y ecológica. El proyecto se ha desarrollado con diseño participativo y, se basa en un modelo popular de corrala, los agrupamientos del módulo permiten generar viviendas de diversas capacidades, hay espacios polivalentes para potenciar la vida en comunidad, espacio de invitados, de salud y cuidados, lavandería y local en planta baja para una cooperativa de consumo.

Cooperativas con tierra

Después   de   la primera y la segunda guerra Mundial, cuando los materiales de construcción eran escasos en Alemania, se construyeron    miles    de    viviendas    y asentamientos usando bloques de barro o tapial.

En España, podemos mencionar las “10 viviendas bioclimáticas en Amayuelas de Abajo, Palencia” promovidas por la Cooperativa Entramado S. Coop y diseñadas por miembros de Arquitectos sin Fronteras de Castilla y León en el año 2000. Emplearon diversas técnicas con tierra: adobes, bloques de tierra comprimida y tapia. Este proyecto puso en relieve el problema que supone para el desarrollo de la construcción con tierra la falta de materiales en el mercado, así como la falta de profesionales expertos en estas tecnologías. Como respuesta, en 2008 se creó la Comunidad de Bienes denominada Obras con calma – Adobera de Norte C.B. que se dedica a la producción y a la construcción con tierra.

Viviendas bioclimáticas en Amayuelas de Abajo. Fuente: palenciaturismo.es

Cal Cases, SCCL, es un proyecto pionero como cooperativa en cesión de uso, que se inicia en 2004 e inicia la construcción en 2007, a 80 Km de Barcelona, con 4 casas pareadas donde se emplea la paja y el barro y permite la autoconstrucción. Cada persona dedica 20 horas a la semana en el proyecto, que se pueden aportar con trabajo o en dinero.

En Uruguay, la Comunidad del Sur en Montevideo (1990) bajo el lema de una experiencia   cooperativa   integral propone la construcción en etapas de un ecobarrio con viviendas y salones    comunales    construidos    con tierra. El   arquitecto alemán Heiner Peters participó activamente de la cooperativa Pirizoe/ La Wayra y   Gernot  Minke en    la    comunidad    Naturalezarte    en Rocha. Se destaca la prolija obra de las arquitectas Cecilia Alderton, Rosario Etchebarne y Kareen Herzfel. Una de las experiencias más interesantes y recientes es Guyunusa, Cooperativa de Viviendas por Ayuda Mutua, en la Ciudad de la Costa, Solymar Norte, la novedad fue que las 10 viviendas construidas con adobe y fajina    contaron    con    la    financiación mediante   préstamo   del   Ministerio   de Vivienda. Previamente a la construcción de los prototipos se realizaron jornadas de capacitación y transferencia de las tecnologías. El proyecto incluye un sistema de saneamiento ecológico.

En Argentina, la cooperativa Teko en Santa Fe, está edificando casas con tierra cruda dentro del Plan de Crédito ProCreaAr. Emplean adobe, BTC o sistemas mixtos además de techos verdes. La cooperativa está formada por profesionales que persiguen los principios de economía social. Se dedican a la promoción, diseño y construcción y tiene una línea de trabajo social vinculada a grupos vulnerables.  Enseñan también a construir y a fabricar los materiales en talleres y colaboran con la Universidad Tecnológica Nacional de Santa Fe, quienes realizan los ensayos de los adobes y BTC.

Conclusiones

Es necesario un modelo no especulativo y de alto impacto social si no queremos que nuestro mundo se deshumanice cada vez más. Bajo ese prisma, la forma de cooperativa bajo cesión de uso puede ser una alternativa posible. Las políticas deben facilitar la existencia de un marco legal y de un mercado social que pueda proveer bienes y servicios. Los modelos de vivienda deben ser además sostenibles y respetuosos con el medioambiente o no serán. El cambio climático es ya inminente e incuestionable, que nuestra especie siga habitando o no en este planeta, depende de nuestras decisiones actuales y de una firme determinación.

Raquel Martínez


Fuentes:

convovi.org/historia-del-cooperativismo

https://www.ica.coop/es/cooperativas/datos-y-cifrashttps://concovi.org/historia-del-cooperativismo/

http://ecohousing.es/que-es-ecohousing/que-es-cohousing/

https://coop57.coop/es/sector-de-actividad/cooperativas-de-viviendas?page=1

economiasolidaria.org/noticias/hacia-un-nuevo-paradigma-de-vivienda-social-cooperativa

https://seer.imed.edu.br/index.php/arqimed/article/download/3299/2356

ladinamofundacio.org/wp-content/uploads/2018/01/ejemplo-de-cooperativismo-en-alemania_revista-ideelcoop.pdf

ladoberlin.com/2020/05/wohnungsgenossenschaft-cooperacion-de-viviendas-a-la-alemana

http://www.fadu.edu.uy/tesinas/files/2015/07/Bioconstruccion-en-Cooperativas-de-Vivienda-por-Ayuda-Mutua.pdf

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